martes, 31 de mayo de 2011

¿Engorda dormir?

Muchos estudios constatan que así es, la falta de sueño, por extraño que parezca, puede hacer que la persona engorde.

En un estudio realizado con una muestra de 1.500 pacientes de los Centros de Nutrición Garaulet, se observó que los pacientes que dormían menos de 7 horas diarias presentaban un mayor grado de obesidad.

Además, en la revista “Journal os American Dietetic Asociation” se publicó que quienes tienen alteraciones en un gen reloj llamado “Period” presentan más obesidad, comen más entre horas, pican más alimentos basura, y abandonan antes el tratamiento de pérdida de peso.

El gen que nombramos tiene funciones fundamentales para nuestro organismo, es quien modula los horarios de sueño y los cambios de humor estacionales. La falta de sueño puede hacer que falle y esto repercuta en depresión, trastornos de comportamiento alimenticio y muchas otras cosas.

Otro estudio realizado, concluyó que quienes son personas vespertinas, es decir, que se acuestan tarde y levantan tarde, son más proclives a presentar un tipo de obesidad visceral o abdominal que tiene un gran riesgo cardiovascular. En cambio, quienes tienen por costumbre acostarse y levantarse temprano presentan un peso adecuado.

En el caso de los niños, la relación entre las pocas horas de sueño y la obesidad es aún más patente. Un estudio hecho en España probó que los niños que duermen menos de 8 horas diarias tienen mayor riesgo de presentar sobrepeso. Además, los adolescentes que duermen poco, suelen comer más comida chatarra, como pizza o hamburguesas y a ver más televisión. Ambos factores unidos pueden dar lugar a la obesidad.

¿Por que sucede esto? El dormir poco afecta el balance energético, aumenta el apetito, ya que se produce menos leptina, la hormona que nos “quita el hambre” y más ghrelina, que genera la acción contraria. Además, el acostarse tarde hace que comamos más por la noche, al no poder dormir es usual que consumamos alimentos dulces para lograr conciliar el sueño. Esto se conoce como el “síndrome del comedor nocturno” y está íntimamente relacionado con la obesidad. Por otro lado, el dormir poco produce una reducción en el gasto de energía.

Las horas de sueño junto con las horas de comida son esenciales para controlar nuestro peso corporal y mantenernos saludables. Por tanto, procuremos no descuidarlas.

La siesta y su duración

En la gran mayoría de lugares la siesta es una costumbre muy común, por lo general, las personas suelen tomar una después del almuerzo. Sin embargo, si bien normalmente nos encontramos en un estado de somnolencia en este momento, algunos expertos consideran que no es adecuado para la digestión acostarse enseguida después de comer. Por otro lado, otros sí la recomiendan para afrontar el día en mejores condiciones y con más energía. Este tipo de discusión sin duda nos confunde mucho y nos hace preguntarnos cuál es realmente la respuesta correcta. Hoy vamos a responderla.

El problema no se encuentra en la siesta en sí, sino en el tiempo de duración de la misma. Ya que dependiendo cuánto la prolonguemos puede ser tanto beneficiosa, como perjudicial. Si la misma dura un tiempo adecuado, entonces puede ayudarnos de muchas formas, despejando nuestra mente, combatiendo la ansiedad o el estrés, y previniendo el envejecimiento. Por tanto, ¿cuánto debería durar la siesta?

Primero que nada, lo más adecuado, es que una vez que terminamos de comer esperemos 10 o 15 minutos antes de acostarnos, En cuanto al tiempo de duración de la misma, no debe sobrepasar los 30 minutos. ¿A qué se debe esto? Si se pasa este tiempo la persona entra en la fase REM, una etapa de sueño muy profunda de la que cuesta más despertarse. Debido a esto muchas veces cuando dormimos más de este tiempo por lo general nos despertamos más agotados y cansados.

Por tanto, dormir una siesta puede hasta llegar a ser saludable, siempre y cuando se respeten los tiempos.

Cuánto dormir para cuidar la salud

Siempre recomendamos dormir lo suficiente para mantenernos lejos de las enfermedades, sin embargo, ¿cuánto es suficiente? ¿Cuánto dormir para cuidar la salud?

Según un reciente estudio estadounidense, los más saludable es dormir exactamente 7 horas diarias, incluyendo las siestas, ya que si dormimos menos de 5 horas o más de 9 horas diarias, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares se incrementa.

Dormir menos de cinco horas duplica las probabilidades de sufrir anginas de pecho, insuficiencias coronarias, crisis cardíacas o un infarto, pero dormir más de nueve horas también aumenta el riesgo de sufrir este tipo de patologías.

El grupo de población que debe prestar más atención a esta recomendación es aquel de menos de 60 años de edad, ya que si duermen menos de cinco horas por la noche, su riesgo se triplica en comparación con los que duermen siete horas.

Es claro que esta cifra está destinada a la población adulta, pues en el caso de los niños las necesidades son superiores y en el caso de los adultos mayores, tal vez la cantidad de horas recomendadas para dormir, se reduzca levemente.

En definitiva, dormir menos de 5 horas diarias o más de 9 horas cada día, puede no ser recomendable si queremos cuidar la salud cardíaca.

Eso sí, si un día dormimos menos o más de lo aconsejado, pero esto sucede de forma aislada y esporádicamente, nada malo sucederá en nosotros por un día de sueño inadecuado.

Consumir muchos alimentos de alto índice glucémico puede afectar el corazón

Sabemos que el índice glucémico mide la velocidad con que un alimento incrementa la glucosa en sangre, por lo tanto, siempre hemos asociado el consumo de alimentos de fácil absorción y ricos en hidratos, es decir, de alto índice glucémico con el riesgo superior de desarrollar diabetes.

Sin embargo, una nueva investigación italiana sugiere que las mujeres que consumen gran cantidad de alimentos de alto índice glucémico, tales como el pan blanco, el helado u otros dulces, pueden tener más riesgo de enfermedad cardíaca.

En los hombres no parece suceder lo mismo, pero entre las mujeres, consumir muchos alimentos de alto índice glucémico puede afectar el corazón, ya que no sólo incrementan los valores de glucosa en sangre sino también, de triglicéridos que se vinculan a enfermedad aterosclerótica que altera la circulación sanguínea y por ende, puede dañar el corazón.

Todo esto nos indica que no importa cuantos hidratos consumamos sino más bien, el tipo de estos, es decir, aquellos de menor índice glucémico no resultan nocivos mientras que los que más azúcares simples poseen son los que precisamente debemos reducir en la dieta.

Entre los alimentos ricos en hidratos pero con bajo índice glucémico encontramos: lentejas, garbanzos, porotos en general, pan integral, arroz integral, pasta al dente, frutas, verduras, frutas secas.

Consejos nutricionales para las mujeres de más de 60 años

Es cierto que todos debemos cuidar de nuestra salud sea cual sea nuestra edad, pero aquellas personas que superan los 60 años deben tomar determinadas precauciones para mantenerse saludables. Todas las prevenciones que tomemos en cada etapa de nuestra vida son esenciales. De esta forma llegaremos a esta edad en condiciones óptimas. Hoy damos algunos consejos para las mujeres de esta edad.

Primero que nada, recalcamos que para mantenernos saludables es importante estar activas tanto física como mentalmente. Llevar una vida sedentaria no es una opción. Y, además, mantenernos de buen humor también es muy importante, ya que repercute directamente con nuestra salud.

Para el caso de los ojos, que son uno de los órganos que más afectados se ven muchas veces a esta edad, es importante incorporar a nuestra dieta luteína. La misma la podemos encontrar en todas las verduras que tengan hojas verdes, como son la lechuga, espinaca, y también en las coles y legumbres.

En el caso del sistema inmunitario, debemos reforzarlo por medio de vitaminas y minerales que incluyan magnesio. Esto lo encontramos en cereales integrales, acelgas, frutos secos y langostino. También debemos alimentar a nuestro organismo con otros minerales como el cinc, selenio y las vitaminas A, C y E. La única forma de lograr esto es por medio de una dieta equilibrada y completa.

Por último, para proteger nuestro corazón, es fundamental incluir alimentos que sean ricos en grasas Omega 3, las mismas están presentes en pescados azules, caballa, arenque, sardinas y salmón. Y además, también se debe consumir Omega 6, que lo encontramos en aceite de lino y en semillas de girasol. Para protegerlo también haríamos bien en alimentarnos con ajo fresco y aceite de oliva virgen.

Siguiendo estos consejos lograremos cuidar de nuestra mente y cuerpo efectivamente, lo cual nos mantendrá saludables.

La salud bucal en la menopausia

Hoy vamos a hablar sobre un problema que incumbe a las mujeres, se trata de la menopausia. Por lo general, las mujeres desconocen los problemas bucodentales asociados a ésta. Es muy importante acudir a un especialista y recibir tratamiento médico para superar esta afección y de esta forma mejorar la calidad de vida.

Esta etapa de la vida de las mujeres se caracteriza por la disminución de la actividad de los ovarios y de la producción hormonal, por tanto, se producen varios cambios en el organismo. Algunos de los principales problemas que se presentan más conocidos son sofocos, fatiga, sudor nocturno o cambios en el estado de ánimo. Sin embargo hay otros problemas menos conocidos que igual están presentes y se deben tener en cuenta, como son los problemas bucodentales.

Debido al descenso de hormonas se producen modificaciones en las encías, la mucosa bucal y el hueso que sustenta los dientes. Algunos de estos cambios pueden ser: perdida de color en los dientes o inclusive la alteración de su forma. Otro síntoma muy común con relación a esto es la sensación de ardor o sequedad en la boca.

El ardor bucal del que hablamos es más frecuente en las mujeres postmenopáusicas. Su principal característica es el ardor intenso y una sensación de quemazón que afecta principalmente a la lengua y muchas veces también a los labios y encías. También puede suceder que las glándulas salivales secreten menos saliva, por lo que se desencadena el síndrome de la boca seca. Esto puede derivar en problemas para tragar, saborear alimentos o inclusive hablar.

Otro problema común es la gingivitis descamativa, se caracteriza por ocasionar separación de las capas externas de las encías dejando al descubierto las terminaciones nerviosas. Esta es una situación es muy dolorosa y molesta y muchas veces el tejido que da soporte a las piezas dentales es tan frágil que se desprende simplemente al frotarlo. Este problema debe atenderse con tiempo, ya que puede dar lugar a un problema aún mayor.

Además, puede producirse la pérdida de piezas dentales, tres de cada diez mujeres sufren desgaste óseo como consecuencia de la menopausia. Este puede afectar a los huesos maxilares, provocando así que la enfermedad periodontal se acentúe.

Para superar la menopausia es importante que consultemos con un especialista para que nos ayude a resolver estos problemas.

Algunas de las cosas que se recomiendan para sobrellevarla es:

- Hacer ejercicio físico moderado.
- Tomar el sol (sin excesos).
- Dieta rica en calcio (equivalente a 1,5 litros de leche al día).
- Poca sal.
- Pocas grasas.
- Pescado y fruta abundantes.
- Beber 2 litros de agua al día.
- Evitar el café, el alcohol y el tabaco.

Molestias digestivas en el embarazo

Algunas fechas del año, se caracterizan por lo grandes banquetes que disfrutamos, en donde comemos muchos alimentos deliciosos y muy calóricos. Es normal también que suframos las consecuencias de los excesos, malestar estomacal, ataques de hígado, entre otras cosas. El problema es aún más molesto cuando se está embarazada, por eso, hoy te damos algunos consejos para evitar molestias digestivas en el embarazo por Navidad.

Las comidas abundantes o comer demasiado rápido obligan al estómago a trabajar más de lo habitual, de aquí la sensación de malestar y pesadez. Por tanto, a la hora de sentarse a la mesa a cenar es conveniente tener en cuenta determinados puntos:

- Intenta no comer más de la cuenta y mastica despacio cada alimento, triturándolos lo más posible, de esta forma favorecerás el proceso digestivo. También debes beber despacio e intenta tomar lo menos posible entre comidas.

- Evita los platos demasiado grasos, tales como los embutidos, hojaldres, estofados con exceso de aceite o con carnes muy grasas, salsas que lleven nata, queso o mayonesa, así como platos muy condimentados y picantes, y sé moderada con los dulces, evitarás digestiones pesadas y exceso calórico.

- Puedes elegir alimentos como el pavo, o el capón, los cuales resultan menos indigestos, en lugar de cordero o el pato, ya que estos son mucho más grasos. Otra buena opción son los pescado al horno, como el besugo o chicharro, que son mucho más digestivos que la carne.

Por último, puedes apoyarte en infusiones que favorezcan la digestión, de manzanilla, hierbabuena o té verde, mucho más sanas que el café. También recuerda no acostarte a dormir enseguida de que comes, ya que esto ralentiza el proceso digestivo.